Cristo poste-telefónico (foto anónima)
SALUD
En la pared semiderruida
de un cobertizo escolar
en las afueras de Asosa,
ciudad etíope
próxima a la frontera
con Sudán,
Gabiro, un anciano maestro
de cuarenta y siete años,
deletrea, muy despacio,
el grafiti
felicidad.
DINERO
Emergido del suelo
de la pescadería
más antigua de Marka,
población en línea costera
con la capital somalí,
el pequeño Hola descubre
el vocablo
felicidad
y resuelve iniciar
una nueva colección
de voces exóticas.
AMOR
La indiscreta Rutana
busca en el desvencijado
diccionario
sustraído
de una biblioteca
de Asmara, Eritrea,
el término
felicidad,
no sin antes
consultarlo
con su profano abuelo.
De 'Escritos de lápiz de labios' (Ediciones Vitruvio)
Escritos de lápiz de labios
GERMÁN GUIRADO
martes, 22 de mayo de 2012
miércoles, 16 de mayo de 2012
CASA DE CITAS (III)
-¿Qué hay? –preguntó el doctor.
-Un indio con una criatura. Dice que le ha picado un escorpión.
El doctor bajó la taza con cuidado antes de dejar su ira en libertad.
-¿No tengo nada que hacer más que curar mordeduras de insectos a los indios? Soy un doctor, no un veterinario.
-Sí, patrón –dijo el criado.
-¿Tiene dinero? –preguntó el doctor-. No, nunca tienen dinero. Yo, sólo yo en el mundo tengo que trabajar por nada, y estoy harto ya. ¡Ve a ver si tiene dinero!
El criado abrió la verja un poquito y miró a los que esperaban. Esta vez habló en el antiguo idioma.
-¿Tenéis dinero para pagar el tratamiento?
Kino hurgó en algún escondite secreto debajo de su manta y sacó un papel muy doblado.
Pliegue a pliegue fue desdoblándolo, hasta que por fin aparecieron ocho perlas deformes, feas y grisáceas como úlceras, aplastadas y casi sin valor. El criado cogió el papel y volvió a cerrar la puerta, pero esta vez no tardó en reaparecer. Abrió la verja el espacio suficiente para devolver el papel.
-El doctor ha salido –explicó- lo han llamado desde un caserío. –Y cerró apresuradamente.
Una ola de vergüenza recorrió todo el grupo. Se separaron. Los mendigos volvieron a los escalones de la iglesia, los curiosos huyeron, los vecinos se apartaron para no ver la vergüenza de Kino.
Durante largo rato Kino permaneció frente a la verja con Juana a su lado. Lentamente devolvió a su cabeza el sombrero de peticionario . Y entonces, impulsivo, golpeó la verja con el puño. Bajó la mirada y contempló casi con asombro sus nudillos despellejados y la sangre que corría por entre sus dedos.
John Steinbeck, La perla
jueves, 10 de mayo de 2012
ESCRITOS DE LÁPIZ DE LABIOS (EDICIONES VITRUVIO)
Se ha hecho esperar pero ya descansa en mis brazos. Su nombre, Escritos de lápiz de labios. Mide 13 x 0.70 x 21 cm. y ha pesado 152 g. Todo negrito, aunque, no creáis, tiene mucho de su padre.
En las tardes de pesca los viejos marineros
cosen redes de hímenes con la aguja gastada
de la lengua del pensamiento.
Puntos de acogida:
Casa del libro
Librerías Picasso Almería (a partir del 21 de mayo)
edicionesvitruvio.com
Resto de librerías, previo encargo.
lunes, 30 de abril de 2012
CASA DE CITAS (II)
z Foto realizada por J. J. García Rodríguez
Manchester, 1, 11, 1964
Esta noche ha entrado en mi cuarto una chica de buena familia. Cabellos lacios, mirada narcótica, minifalda blanca, braguitas mínimas y perfumadas. Una pija integral, como a mí me gustan las nenas. Al principio he creído hallarme con ella en el cielo, sorbiendo todo el deseo que la chica sentía hacia mí, notando todo su poder en mí y eyaculando en sus entrañas como si me corriera en la Vía Láctea, pero de pronto un viento solar ha soplado en mi cabeza y me han venido recuerdos de la adolescencia. Yo iba caminado por el césped hacia el colegio y oía que decían tras de mí: Ahí viene el subnormal de Brian, ahí viene el gafotas de Brian, ahí viene el deprimente Brian…Ella misma, la chica que ahora me sonreía y apretaba más sus braguitas mientras elevaba el monte de Venus como una niña de Balthus, ella misma podía haber sido uno de aquellos o aquellas que recitaban tan siniestras letanías cuando me veían pasar con mis gafas de cegato y mi cartera de cuero. Ella misma podía haber sido una o uno de aquellos viles, pensé, y empecé a mirarla de otra manera.
-¿Qué te pasa? –preguntó, algo asustada.-¡Sal inmediatamente de mi cama! –grité fuera de mí-.
¡Sois todos unos miserables!
Al fin solo he estado leyendo a Novalis. Qué descanso su noche llena de voces húmedas. Qué descanso su dulzura.
Jesús Ferrero, El Hijo de Brian Jones
lunes, 23 de abril de 2012
CASA DE CITAS
Si no estuviera tan seguro de que no suelen abrir más libro que el de Familia y de que los restantes volúmenes que adornan sus fastuosos hogares, con suerte, serán utilizados cual cuña calzadora de algún clásico y rancio mueble, mientras sus intelectos circulan impúdicamente cojos, pensaría que más de uno ha hecho del siguiente su imprescindible título de cabecera:
El príncipe, por lo tanto, ni puede ni debe cumplir la palabra dada si eso le perjudica y si desaparecieron los motivos de su promesa. Si todos los hombres fueran honestos, este principio no sería válido, pero como son perversos y no mantienen lo que prometen, tampoco uno debe mantenerlo. Ni faltaron nunca al príncipe razones suficientes para justificar su inobservancia. Sobre esto podrían traerse infinidad de ejemplos modernos y mostrar cuántas paces, cuántas promesas han quedado sin efecto y se han vanificado por la infidelidad de los príncipes: y quien mejor supo imitar a la zorra ha obtenido más ganancia. Y ante todo es necesario saber disfrazar bien el propio carácter y ser gran disimulador. Son tan simples los hombres y tan sumisos a la necesidad de cada momento, que quien engaña encuentra siempre alguien que se deja engañar.
El Príncipe, Nicolás Maquiavelo
lunes, 16 de abril de 2012
lunes, 9 de abril de 2012
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